Por Cristina Sirera: CIPP/E. Directora del Programa de Protección de Datos y Seguridad del Instituto de Empresa. Abogada CÓDIGO LEGAL

Los datos obtenidos a través del Internet de las cosas, IOT, tienen un gran valor y nos plantean una serie de cuestiones desde el punto de vista de su propiedad, límites y protección.

¿Quién es el dueño de los datos? La respuesta es: nadie – no hay derecho de propiedad sobre una porción de datos en sí.

La única cosa que es ‘poseíble’ es una agregación o recopilación de esos datos, es decir, la base de datos generada siempre y cuando reúna los requisitos establecidos en la Ley 5/1998.

La Ley 5/1998 considera que son objeto de propiedad intelectual, las colecciones de obras ajenas, de datos o de otros elementos independientes como las antologías y las bases de datos que por la selección o disposición de sus contenidos constituyan creaciones intelectuales, sin perjuicio, en su caso, de los derechos que pudieran subsistir sobre dichos contenidos (art.12).

Asimismo, TÍTULO VIII del Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, en los artículo 133, 134, 135 y 136 regula el derecho “sui generis” de las bases de datos.

Habida cuenta del enorme valor que pueden llegar a tener esas bases de datos a través de actividades de explotación de la base de datos, por ejemplo, mediante la producción de inteligencia de mercado, segmentación de anuncios, información para empresas de seguros o la prestación de un asesoramiento personalizado.

Desde la Agencia Española de Protección de Datos, su director Rodríguez Álvarez se ha referido a la explotación de los datos masivos, el big data, que ha calificado como  una “nueva revolución”.

“Sin olvidar que esta metodología de tratamiento de datos puede generar grandes beneficios sociales, también ha subrayado que entraña notables riesgos para los derechos de las personas.

El big data se emplea principalmente para hacer predicciones, tratando aspectos referentes a qué está ocurriendo o qué va a ocurrir pero no por qué se han producido o van a producir. Con ello se pueden extraer conclusiones sobre individuos, señalar su tendencia a realizar determinadas conductas, o predecir su probabilidad de encontrarse en determinados estados, como situaciones económicas o enfermedades, entrañando un alto riesgo de discriminación”